SUEÑA, PIENSA, CREE.......y ATREVETE
Aquí en mi blog quiero tener siempre leyéndome, viendo mis fotografías y enviándome sus mensajes a mi familia, a mis amigos, y a esa gente que ha estado conmigo en algún momento. Los que viven lejos y los que viven cerca, los viejos amigos y mis amigos viejos como yo. Los amigos más recientes. A mis reinas de todas las Ferias, a las “misses” amigas y a mis modelos que siempre compartimos en tantos eventos y a mis alumnos y alumnas de mis clases de oratoria. Los que veo todos los días y los que raras veces veo, los que siempre recuerdo y los que a veces olvido. Esas personas que sin querer me causaron daño o me ofendieron, aunque no olvido una ofensa a mi espíritu, digo como la escritora Edith Wharton “ la vida recubre esas ofensas con un rápido bálsamo, y quedan registradas en un libro que rara vez abro. ". Así que también las quiero en mi blog. Sin duda alguna, también quiero a esas personas que han estado conmigo en momentos difíciles y en esas horas donde se comparte felicidad. Y sobre todo, aquellas personas que me enseñaron tantas cosas hermosas y los que tal vez aprendieron de mí, pero por favor… ESCRÍBANME.
miércoles, 29 de septiembre de 2010

LOS COSMÉTICOS EN AQUELLOS TIEMPOS DE MARÍA CASTAÑA



LOS COSMÉTICOS EN AQUELLOS TIEMPOS DE MARÍA CASTAÑA
A mis abuelos

"En tiempos de Maricastaña"...
Esta expresión tantas veces usada y oída bien podría tener su origen en una heroína del siglo XIV conocida como María Castaña, se cree que fue la cabecilla de una revuelta contra la iglesia por los abusivos tributos que el obispo de Lugo, Fray Pedro López de Aguiar cobraba a través de su mayordomo y recaudador Francisco Fernández. El Padre Risco en su obra "España Sagrada" afirma que María Castaña y sus dos hijos confesaron haber dado muerte al mayordomo del obispo, arrepentidos por las injurias y delitos cometidos contra la iglesia, donaron a ésta las posesiones que tenían en el Coto de Cereixa, en tierras de Lemos, así como mil maravedíes, bajo la promesa de no hacer más daño a la Iglesia de Lugo y de prestar su ayuda a los recaudadores del obispo… eso fue en tiempos de María Castaña.
Los cosméticos de ayer
Hablar de esos tiempos es hablar de los cosméticos, que son esas preparaciones y elementos de uso externo para acondicionar y embellecer el cuerpo en general, limpiando, coloreando, suavizando o protegiendo la piel, el cabello, las uñas, el rostro, compartido con las diferentes lociones, aguas de colonia y perfumes. El uso de estos productos es casi universal y en los tiempos modernos ha crecido junto con el estudio científico de los ingredientes empleados, este uso de cosméticos y perfumes no se limita a las damas, los caballeros también tenemos esa ilusión con los preparados naturales y ofertados en el mundo publicitario, estos productos para el cuidado personal datan desde antes de María Castaña y siempre están de moda, no sólo por sus propiedades para ayudar al embellecimiento y colocarnos en el entorno social sino que tienen implicaciones curativas.
Los productos naturales embellecen
Tal vez una de las formas más antiguas de la aplicación de productos naturales para mejorar el aspecto de la piel y del cabello era la cataplasma, una nutritiva mezcla de extracto de romero, tomillo, polen, bardana y ortiga que reforzaría el cabello en la raíz. Se aplicaba cada noche con un ligero masaje en el cuero cabelludo y se quitaba lavándolo a la mañana siguiente, esta cataplasma evitaba la caída del cabello. El champú es un producto relativamente joven, yo diría que es el benjamín de los cosméticos, cincuenta y cinco años nos separan tan sólo del uso popular de la pastilla de jabón de tocador elaborado con alcohol, ácidos grasos, glicerina, añadiéndole perfumes y colorantes, que durante mucho tiempo fue el elemento empleado para la limpieza del cabello. El jabón azul y el de almedras no podían faltar para una buena lavada de cabellos. Hoy el mercado está saturado de champúes a gusto del consumidor y en diferentes presentaciones, no puedo olvidar el jabón fino, tipo castilla que usaba tía Isabel, conocido universalmente como Jabón de Castilla.
La cascarilla
En épocas anteriores en Maracaibo, esos tiempos que llaman de María Castaña se usaba la cascarilla (o polvo de cáscara de huevo) elaborada de cáscara de huevo disecada, sin la membrana interna, pulverizada, agregándole Agua Mágica especialmente preparada en los expendios de medicinas, que tenía diversos poderes, tanto para sanación, como para sus solicitudes espirituales o rituales, bendiciones, limpiezas áuricas; esto era el polvo para el cuidado de la piel.


Antes de la llegada de los talcos perfumados
Almidón con licor ( a motazo limpia) se usaban para alivianar el odioso salpullido que sale por los estragos del calor; el almidón con licor de caña era suficiente; claro, después de un buen baño con jabón “Palmolive” que “... en catorce días de prueba Palmolive embellece su cutis... ”, de acuerdo al mensaje publicitario, y eran imprescindibles unos buenos motazos de talco y la piel se volvía tersa y suave.
El jabón Neko
Pero el jabón “Neko” – el azul - no podía dejar de usarse porque curaba el acné, eliminando los barros y las espinillas. El jabón de Reuter estaba siempre de moda por su bondad, pureza, la perfecta combinación de sus ingredientes, por sus propiedades suavizantes y curativas y por su perfume rico y duradero, era el jabón ideal para el uso de las señoras, los niños y en general para toda persona que se preocupara de la higiene y conservación del cutis.

Decía mi abuela María Altagracia que el Petrolato y el aceite de coco hacían que el cabello luciera brillante y bien acomodado... Daba muestras de ello cuando tejía las largas crinejas embadurnadas de esos aceites en los cabellos de mi hermana Charito. Estos productos naturales igual que tantos otros, se han oficializado con nombres muy atractivos y rimbombantes en el mundo de hoy, sólo hay que ver los ingredientes constitutivos de los exóticos cosméticos para comprobar esta afirmación.

Los caballeros - cuando yo era niño - preferían la brillantina “Glostora”, el fijador de la juventud triunfadora...
Glostora era una loción espesa que alisaba el cabello y lo ponía muy brillante y engominado a lo Carlos Gardel y Hugo Del Carril. Glostora era el preferido de mis tíos Eucario y José Domingo que combinaban con el Tricófero de Barry, un tónico capilar que por contener vitamina D tenía la propiedad de fortificar el cabello dejándolo sedoso y brillante, decían que el Tricófero de Barry evitaba la caída del cabello.



A las damas de aquella época les gustaban sus bucles y los “roba-corazones”...
En sus cabelleras negras y otras preferían sus permanentes “Tony” que las hacían en el Salón Violeta y en el Salón “Italia”. La permanente“Tony” consistía en una ondulación del cabello con un movimiento natural muy suave. Don Alfredo Romero y su esposa, dueños del Salón violeta, se convirtieron en padres de una muchacha soñadora que fue mi madre que se perfumaba con “Dama de la Noche” y “Ramillete de Novia” Mi madre, en su juventud se desempeñó como cajera y modelo de peinados en el recordado gran Salón Violeta, era la época de la permanente “Tony”.

El alcoholado Tropical
Escuchaban en mi casa las bondades del alcoholado “Tropical”, que era una loción que olía como a jazmín y servía para hacer fricciones cuando hacía mucho calor o se presentaba algún dolor muscular, pero los hombres lo usaban para aliviar la piel después de la afeitada diaria, este producto lo traían de Maicao, de contrabando y se vendía a buen precio, además lo dejaban “fiao” para pagar el 15 ó el último. De las hojas del bay rum, árbol originario de las Antillas se extraía un aceite aromático que mezclado con alcohol se denominaba “Bay Rum alcoholado” muy usado con fines medicinales, para aliviar escozores y catarros. En mi memoria olfativa está fijada el Agua Florida, una colonia aromática a la que se le atribuían varios usos esotéricos, astringente, reconstituyente por inhalación en una lipotimia o baja de presión (baja de tensión) debido al contenido de alcohol que tenía, para las picaduras, para determinadas asepsias, como vehículo en la preparación de una poción expectorante y como vehículo en cataplasmas en casos febriles. Mi madre siempre conservaba una botella al lado de la de alcohol isopropílico en su estante de primeros auxilios.

Para curar el acné juvenil nada más efectivo que la crema “Peña”...

Esta crema milagrosa traída desde Maicao (Colombia) por los contrabandistas o el interesado aprovechaba que alguien fuera de viaje vía la frontera y la recibía por encargo. Había que untársela todas las noches, empezando por poca cantidad cada noche hasta lograr embadurnarse el rostro, si no se hacía adecuadamente, quemaba la piel por su alto contenido de sustancias abrasivas, es decir, producían un peeling pero a la vez irritaba la superficie epidérmica y la volvía más áspera, ocasionando una severa inflamación que complicaba aún más el acné. Para los que no sufrían de acné rebelde usaban el “Neozilin” como crema blanqueadora, para los mismos jóvenes, - formé parte de esa legión - no podía faltar.

El desodorante “Mum”
En crema sin fragancia y sin alcohol, este producto tuvo mucha aceptación cuando salió al mercado, porque anterior a éste había otros productos y se disponía de otros elementos caseros que cuidaban el olor de la transpiración aconsejados por las abuelas y los boticarios. En aquellos años de mi niñez y juventud, y perdonen la distancia, la radio empezaba a inundar con persistencia el país, mi abuela tenía un radiodifusor marca Pilot y le gustaba escuchar los programas, los anuncios de los nuevos productos y las radionovelas, yo estaba con ella atento en la audición. “Eme, u, eme, MUM Desodorante MUM presenta: ¡¡Las aventuras de Tamacún: el vengador errante!! Se desataba la música dramática, se abría paso la locución y en el intermedio de anuncios venían las explicaciones de mi abuela que a veces yo no entendía. El desodorante “Mum” en la presentación en crema no podía faltar para los jóvenes adolescentes, muy utilizado, aparte de que tenía una manera particular de aplicación, se agarraba con los dedos un poquito y se untaba en las axilas. El MUM eliminó el uso tradicional del limón y del ácido bórico, meter los pies en una ponchera con agua tibia y ácido bórico eliminaba el mal olor de los pies, también una penca de sábila sin remojar cortada en cuadritos con un poco de óxido de zinc cada noche era efectiva. Un efectivo antibacteriano aconsejado por la abuela Rosarito.

Bicarbonato de sodio y agua oxigenada para la limpieza de los dientes...

El cepillo y el dentífrico (crema dental) vendrían luego y por caminos separados, primero llegó el dentífrico, los ricos se aplicaban la crema con cepillos y los pobres con sus dedos. A finales del siglo XIX, dentistas y químicos comenzaron a experimentar con mezclas menos contraproducentes, Colgate sacó a la venta el producto en 1896, finalmente, dos avances completaron el cuadro en 1938, cuando sustituyeron el pelambre de los cerdos chinos en los cepillos dentales por otro de nylon y en los años cincuenta se añade el flúor a la pasta de dientes, el clavo de olor o canela en rama se aconsejaba después de las comidas muy condimentadas. Por supuesto dada mi edad, agarré los finales del Sen-Sen, esas pequeñas tabletas con desagradable sabor a jabón que combatían la halitosis y perfumaban el aliento, pero en definitiva, salté para la goma de mascar, popularizada como Chiclet’s Adams en cajitas amarillas con su indiscutible sabor a menta.

La colonia que usaba mi padre era la tradicional “Jean Marie Farina” de Roger & Gallet ...
Chic y popular al mismo tiempo con diseño de frasco típicamente francés - que yo robada para apantallar en el liceo, era un perfume francés muy delicado y prestigioso que sólo mi padre usaba los sábados y los domingos. La colonia de Roger & Gallet fue presentada en unos veinte frascos diferentes y gozaba de gran notoriedad entre los hombres de buen gusto.

El polvo sonrisa
Tía Mélida usaba polvo sonrisa, venía en una papeleta y costaba un real, la ponía en una cajita y se la untaba con una mota (polvera), era de color rosa, muy oloroso y se convertía en fino detalle al rostro, los sábados y los domingos usaban polvo Cuty para lucir esplendorosa. Las cremas Ponds, el Sánalo y la Egipcia que promocionaba la Botica Nueva de la plaza Baralt también eran muy solicitadas, pues mantenían la lozanía de la piel de las mujeres. La Egipcia era la preferida de mi madre que usaba durante la noche por su acción descongestiva, humectante y blanqueadora. Los antecedentes de estas cremas comerciales están en el milagroso cebo de elaboración casera, en cantidades suficientes, para obtener un cutis puro, brillante, aceitoso y sin granos.

Las pinturas de uñas de marca “Cutex”...

Salían en las publicidades del diario Panorama en la década de los 40 y 50 se volvieron tan populares que se escuchaba decir: “Pásame ese cuté”, para referirse a este producto, independientemente de la marca. Igual pasó con el colorete o rubor para las mejillas, mejor conocido como carmín y las toallas sanitarias, llamadas “Kotex”, cuando ésta era una marca de los años 50. sustituyendo así la forma de cómo las mujeres solían protegerse durante su período menstrual., abandonando las toallas de tela y algodón ( que eran reciclables).

El lavado de la ropa

Se cambia radicalmente el hábito de lavar la ropa cuando la Colgate-Palmolive lanza al mercado el jabón en polvo FAB, cuyo nombre pasó a ser sinónimo de detergente: remoje, exprima y tienda, antes de la llegada de este producto al mercado se lavaba con jabón azul y si la ropa estaba muy sucia era recomendable remojar la ropa en una solución de bórax , con una cucharada cada cinco litros era suficiente y después a “restregar”, exprimir y tender en las cuerdas. El bórax además de quitar las manchas, perfumaba la ropa. Y como olvidar la ropa almidonada, con el cuello y los puños duros y para lograr más blancura un enjuague en agua de añil era suficiente para que el hombre luciera “... su flux con corbata y cuello duro...”.

En mi adolescencia y juventud nuevos productos invadieron el mercado, usé las colonias Old Spice...
El clasicismo por excelencia, el aroma a clavo de olor de esta colonia lo recuerdo con mucha gratitud, era un clásico imperecedero y el precio era asequible, sobre todo teniendo en cuenta que era una colonia que duraba muchísimo por su concentración; con un par de gotas bastaba. Citronella, Citrón, desodorante MUM, crema Peña, Colgate, Palmolive.

Belcream para el copete de Elvis

Unas gotas de limón – antes de la aparición de la laca en aerosol -, para que el pelo se quedara duro (flechudo) en la época del “pelo cepillo” o corte militar, emulando así al ídolo del rock and Roll en su época de la milicia.

Mis primeras afeitadas fueron con brocha, jabón y hojilla Gillette en máquina de tres piezas, antes de que llegara la gloriosa prestobarba (máquina de afeitar desechable).

Entre mis amigas no faltó el Patchouli que facilitaba el entendimiento del amor...

Mitigaba la envidia, los celos y el mal-de-amores, atraía al sexo opuesto, acrecentaba la capacidad de amar, no obstante, Flores de Manzana ( Apple Flower ), Aires del Tiempo de Nina Ricci, Hora Azul, Chanel 5, Flores de Roquel y Champán de Caron eran los preferidos de mi hermana Charito, de mi prima Ëlida y eran los perfumes que yo le regalaba a mi novia. La moda de los aromas sutiles y delicados hechos en Francia se extendió a todo el mundo. Lubin, Guerlain, Jean-Marie Farina y Roger et Gallet fueron las primeras perfumerías que registraron sus marcas para promover fragancias diseñadas para seducir.

Bañarme o ducharme es un ritual
Por todo lo anterior hoy disfruto del baño como un ritual entre jabón, champú, cremas y colonias, de una buena afeitada diaria con un gel bien espumoso, de talcos para después del baño, una buena dosis de colonia y muchas otras cosas más, que si las enumero, pensarían que me gasto toda la pensión de jubilado en cosméticos. Gracias a los cosméticos pareciera que los años no pasan por nosotros a la vista de los demás.

1 comentarios:

Unknown dijo...

Cuántos años se supone que tiene usted? Yo recuerdo muchos de esos productos. Vale agregar la loción de afeitar para caballeros de René Desses, que era de frasco verde y letras negras y olía de ensueño y había también el desodorante y la línea Madame Berlioz de productos cosméticos y colonias que las señoras mayores vendían por encargo. Saludos.

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