SUEÑA, PIENSA, CREE.......y ATREVETE
Aquí en mi blog quiero tener siempre leyéndome, viendo mis fotografías y enviándome sus mensajes a mi familia, a mis amigos, y a esa gente que ha estado conmigo en algún momento. Los que viven lejos y los que viven cerca, los viejos amigos y mis amigos viejos como yo. Los amigos más recientes. A mis reinas de todas las Ferias, a las “misses” amigas y a mis modelos que siempre compartimos en tantos eventos y a mis alumnos y alumnas de mis clases de oratoria. Los que veo todos los días y los que raras veces veo, los que siempre recuerdo y los que a veces olvido. Esas personas que sin querer me causaron daño o me ofendieron, aunque no olvido una ofensa a mi espíritu, digo como la escritora Edith Wharton “ la vida recubre esas ofensas con un rápido bálsamo, y quedan registradas en un libro que rara vez abro. ". Así que también las quiero en mi blog. Sin duda alguna, también quiero a esas personas que han estado conmigo en momentos difíciles y en esas horas donde se comparte felicidad. Y sobre todo, aquellas personas que me enseñaron tantas cosas hermosas y los que tal vez aprendieron de mí, pero por favor… ESCRÍBANME.
miércoles, 29 de septiembre de 2010

MY FAIR LADY: MI BELLA DAMA

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My FAIR LADY: MI BELLA DAMA
Dedicado a Eunice

Henry Higgins (Rex Harrison) es un excéntrico profesor de idiomas, un día encuentra a Eliza Doolittle (Audrey Hepburn), una pobre florista de un barrio obrero de Londres, hace una apuesta con un colega de que en seis meses sería capaz de enseñar a esta florista a hablar como una dama de la sociedad, de forma que nadie se daría cuenta de su procedencia, la apuesta vale y Higgings comienza su ardua enseñanza. Este encantador musical tiene como protagonista a Audrey Hepburn como Eliza Doolittle, la andrajosa florista callejera que sueña con tener una tienda en un barrio rico y acaba por convertirse en la sensación de la alta sociedad londinense. La aclamada versión cinematográfica de My Fair Lady de Alan Jay Lerner y Loewe, resulta prodigiosa, conmovedora y ha sido merecedora de 8 Oscares en 1964, incluyendo el premio de la Academia a la Mejor Película y el Mejor Director, probablemente no exista en el mundo nadie más cautivadora que Audrey Hepburn interpretando My Fair Lady, uno de los musicales más irresistibles que jamás se hayan realizado. Esta deliciosa historia de cenicienta permanecerá en el subconsciente colectivo durante décadas y Audrey Hepburn se convirtió para siempre en esa bella dama y como sucede con algunas de las grandes diosas del celuloide, irradia un algo irreal cuando se viste de época, una sensación de estar viendo a un ser de otro mundo, un ángel descendido al mundo de los humanos.
Un modelo femenino que se recalca en las heroínas del cine como si eso fuera el de las mujeres comunes y normales, coexiste un modelo femenino donde se mezcla la belleza física con la actitud. Las mujeres consideradas seres vulnerables, debido a la condición física, factores sociales, estereotipos, cartabón de una época, etc. se ha convertido por años y años en víctimas potenciales de agresiones y todo tipo de exigencias, deben Prepararse física y psicológicamente para afrontar cualquiera de esos momentos crueles de la vida, porque cualquier mujer igual que cualquier hombre puede sufrir una situación desagradable en algún momento de su vida. La fortaleza es la actitud que se debe tener antes, durante y después de una situación desagradable, Siempre debe tenerse una actitud positiva, multiplicada y capitalizada no sólo en defensa, sino en todos aspectos de la vida, para mantenerla debes ignorar el dolor e intentar apartar de tu mente cualquier sentimiento de miedo, culpabilidad o inferioridad, nuestro estado de alerta o atención lo debemos programar constantemente, consciente de ti misma y de tus alrededores, nunca dar la impresión de estar distraídas, hay que estar alerta porque nunca sabemos con lo que nos vamos a enfrentar, no hay que tener miedo de ser demasiado desconfiados frente a los demás.
Así comienza esta historia, mi historia, una reina vestida de “My Fair Lady”, en 1965 se convierte en la reina más bella de ese año en los Carnavales de Maracaibo; revistas y diarios del momento dan fe de que una joven de apenas 17 años – que no quería ser reina – se convierte entre aplausos, aclamaciones y por decisión de un jurado calificador en una reina, que para serlo tuvo que llorar y no de alegría, sino para complacer a quienes veían en ella una belleza digna de ser una reina y en contraposición a lo que ella sentía para complacer el amor que defendió hasta lo incansable. Con ese aire tan delicado como si viviera entre flores siempre, así se convirtió en My Fair Lady, y en esos momentos vivió entre halagos y mimos.

Eunice, - no la floristera del cine - , tiene una armazón de hierro por dentro... lo demás, - el forraje – su piel, su rostro angelical, producto de su genética, con una sonrisa casi eterna como es ella, con todas sus debilidades y fortalezas, con sus aciertos y desaciertos, con su alegría, pero con un dolor que ella ha sabido aceptar, a reservas, de no ser situaciones matizadas porque le ha tocado hasta el momento jugarse lo negro y lo blanco, y como una heroína armada de una gran ternura incondicional ha afrontado desde una “corona de belleza”, la rebeldía de la adolescencia y el cuestionamiento de sus propios actos, toques irónicos de la vida.
Una actitud vulnerable pero férrea, que se confunde y se contrapone entre sus preguntas y respuestas, con la pureza de la inocencia y la conformidad sin llegar al conformismo. Hay que entrar en su contexto para poder entenderla, de lo contrario puede ser juzgada con dureza al contemplarla, esta bella dama, aquella niña sin carencias de ninguna clase, dentro de una vida fácil, comodidades que nunca fue copartícipe de situaciones adversas que suelen ocurrir hasta en las mejores familias, nunca pensó que por su vida pasarían lo más crueles momentos. ¿Pruebas para reforzar la fe? ¿Cosas del destino? O, una mala jugada de esas que la vida te da sin saber por qué o si naciste para ello, no comparto lo último, no soy destinista, soy cristiano y creo en la justicia de Dios.
Tímidamente ha respondido a todas esas manifestaciones de afecto que siempre estuvieron presentes, espontáneas como aquellas que ella misma se ha ganado por su propia actitud ante los demás, tímida hasta el punto de que en ocasiones, da la impresión de ser presumida, condición que estaba y está muy lejos de su verdadera personalidad, no sé si para ella es vivir auténticamente con el poder de la fantasía, que de vivirla resultaría contradictoria e inverosímil, un mundo mágico la envolvió, gestado por muchos sueños, su hijo mayor marcó su vida, marca imborrable, bajo muchas circunstancias, así empiezan a deslizarse los eslabones de una cadena pesada, dura y sin piedad alguna para quien no ha encontrado respuesta.

A esta “bella dama” hay que verla en su propio contexto, en aquel tiempo, en su tiempo, en su ayer y en su hoy, juzgada a veces con dureza, difamada, pero en ella existe una gran verdad, víctima de las circunstancias del amor, de quien no supo que estaba frente a una mujer vulnerable y enamorada. Como siempre los culpables: Eva, Adán y el Paraíso Terrenal, pero el mayor peso era para ella, es difícil entenderlo porque está en la Biblia, allá en Génesis del Viejo Testamento, como también está la traición de Judas en el Nuevo Testamento, está en la Biblia que aquel niño envuelto en pañales en una cesta, abandonado en las aguas del río Nilo, marcaría la generación del Salvador.
Esto tiene sentido para mí, pero no sé si cualquier lector descubra mi intención al mencionar estas citas bíblicas. Moisés fue salvado, pero al mismo tiempo salvador. Más allá de todo, Juan Antonio, su hijo mayor vino al mundo, para alegría de su madre y de su padre. No necesita otra explicación Juan consiguió unificar a su madre al hombre que la ha hecho feliz e iniciar con ellos un largo viaje hacia la tolerancia, el amor y a un sentido de la vida que hay que vivirla para comprenderla.

¿Cómo se aprende el oficio de padre o madre? Creo que el lector estará de acuerdo conmigo en que hoy más que nunca, se hace imprescindible aprender este oficio, que debe ejercerse con amor, comprensión y tolerancia, pero desde los postulados que te dicta el corazón. De eso estoy completamente convencido. Las pruebas que esta “bella dama” ha soportado podrían haberla aplastado, un accidente de tránsito como normalmente sucede, inesperado, hizo que su hijo aquel pequeño y frágil cuerpo de apenas 17 años de edad fue traído a ella sin ninguna palabra que la preparase para enfrentar lo que había sucedido, consecuencia de tan nefasto accidente su hijo mayor se convirtió en vegetal, algo así como muerto en vida. Al igual su hija muerta inesperadamente, joven estudiante de los últimos semestres de Ingeniería y sin dejar una respuesta, sólo ella la tenía y por su propia decisión jamás la sabremos, sólo ella indicó su camino, una tarea nada fácil.
Los desafíos que enfrentan algunos padres distan mucho del estereotipo de padres o madres “normales”, quiero evitar hacer comentarios elogiosos, no porque no quiera ni porque no existan motivos, pero a veces resultan un tanto fuera de tono hacerlos porque en nuestra cultura está establecido que los elogios pertenecen a los difuntos, y de quienes ya sabemos que están libres de culpas, perdonados y justificados sus errores. Somos transeúntes y al llegar a la muerte nos convertimos en seres nobles y estamos obligados hasta enaltecerlos, cultivamos el arte de apariencia y forjamos imágenes no verdaderas.
Sócrates sostenía que la verdad sería una mera cuestión de utilidad, llevando a que las mismas leyes de la ciudad se hicieran cosa de conveniencia y no de justicia. Hay experiencias sobre las que la mayoría de las personas no se atreven a hablar, porque no caben en la realidad cotidiana y se sustraen a una explicación racional, no nos estamos refiriendo a acontecimientos especiales del mundo exterior, sino a procesos de nuestro interior que en general se menosprecian como meras ilusiones y se desplazan de la memoria. La imagen familiar del entorno sufre una súbita transformación extraña, feliz o aterradora, aparece bajo una luz diferente, adquiere un significado especial, una experiencia de esa índole puede rozarnos apenas, como una brisa, o grabársenos profundamente.
Acontecimientos muy fuertes han sucedido en la vida de esta mujer de hierro desde la etapa adolescente, cuando empieza a instituir la sensualidad, justo en esos momentos hay como un estallido de luz y sombras de My Fair Lady, ha sido un largo duelo de incomparables acontecimientos, en donde la tragedia transitó por su vida, pero sin arrancarle totalmente el deseo de vivir, la fe casi perdida y una esperanza que en momentos ella misma confiesa con ironía ante la crueldad y la realidad: “... qué otra cosa me tendrá que pasar....”. Dios está en todas partes: ... Si vuelo hasta el margen de la aurora, si emigro hasta el confín del mar, allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha...”. A tropezones pero con la constancia de la heroína, con el temperamento natural naufraga con los debidos salvavidas que todo ser humano tiene y ella los tiene, nada como para escandalizar al virtuoso ha dejado ver que en momentos se sintió sin fuerzas para entender “por qué a ella”, por qué a ella tantas cosas y en forma tan desproporcionada.


Una motivación esencial era para ella lo académico
, tal vez como un refugio y como tal lo ha hecho con toda la solemnidad que el caso lo ha requerido, a veces paralizada de pena una lucesita, una luz suficiente que ella ve como una antorcha, porque la vida no la ha enseñado a medias tintas, nada es matizado, no todo es dolor porque la fuerza inagotable sigue en pie y que sólo la muerte la ha paralizado por momentos, pero no borra la sonrisa dentro de ese rostro golpeado por el llanto, por las lágrimas y por el inesperado acontecimiento.
Hay más, aún hay más, pero el proceso sigue, la vida sigue y lo más importante es que las pruebas de fe están dándole como suenan los eslabones de aquellas puertas decimononas, no puede negarse, no puede cerrar la puerta ni apagar la luz de la esperanza, ya es una virtud, es un paso más a la valentía de vivir, necesita la valentía de vivir pública y constantemente conforme a nuestra santa fe. Sin ella nada tiene sentido, es algo más allá de la piel, donde se encuentra la férrea voluntad de vivir, como si se tratara de un privilegio. Es el reconocimiento al heroísmo callado, en parte desconocido, pero contando con la solidaridad en esas horas menguadas de quienes la quieren, la entienden y le dan fuerza para comprender que la esperanza no debe nunca convertirse en algo lejano, por muy lejos que ella esté hay una opción, buscarla, encontrarla nuevamente, porque hay alguien por quien vivir. Alguien te necesita con vida, alguien necesita el apoyo para vivir., alguien necesita un lazarillo, un bastón, una mano tierna que entienda que no somos iguales, que desafía el mundo en su vida interior pero más allá, tras la frontera de su interior, hay la otra vida, la otra vivencia, la que busca, casi sin darse cuenta, que sólo se necesita tender la mano para caminar juntos. Ahora no es la muerte, sino la vida con su propio precio. No hay marcha atrás, tenemos entonces muchos sueños y deseos de llevarlos adelante, pero cuán largo camino habría que recorrer, cuán inmensa es nuestra capacidad de entender, si hubiese de venir algún día, era mejor que llegara ahora, es el tiempo y el momento.
Sigue siendo la mujer increíble, la muerte de un hijo puede crear un vínculo más fuerte del que había antes, ya que te tienes que aferrar más a la vida por los que viven y necesitan de ti, y eso hace que superes la tragedia, aún así lleva trabajo entenderlo, es difícil, porque cada persona siente congoja de su propia manera. Obviamente, es así, es muy triste cuando un hijo se muere, pero cuando se mueren dos es mayor el dolor, es tan profundo que se pierde la visión del camino, pero hay quien te necesita y ahora más nunca, entonces, no hay que desmayarse, no hay que mirar atrás totalmente, sino ver hacia adelante porque necesitas tender la mano a quién no puede caminar sin ti.
En una visión retrospectiva, viendo pasar el tiempo es como para increpar al Creador, sin miramiento alguno dudar de su justicia; para no caer en la herejía considero que por algo han sucedido tantas cosas y por ello has venido al mundo, tanto que no hay que cerrar las puertas ni apagar la luz de la esperanza.
Animo, Bella dama...!!!!

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