SUEÑA, PIENSA, CREE.......y ATREVETE
Aquí en mi blog quiero tener siempre leyéndome, viendo mis fotografías y enviándome sus mensajes a mi familia, a mis amigos, y a esa gente que ha estado conmigo en algún momento. Los que viven lejos y los que viven cerca, los viejos amigos y mis amigos viejos como yo. Los amigos más recientes. A mis reinas de todas las Ferias, a las “misses” amigas y a mis modelos que siempre compartimos en tantos eventos y a mis alumnos y alumnas de mis clases de oratoria. Los que veo todos los días y los que raras veces veo, los que siempre recuerdo y los que a veces olvido. Esas personas que sin querer me causaron daño o me ofendieron, aunque no olvido una ofensa a mi espíritu, digo como la escritora Edith Wharton “ la vida recubre esas ofensas con un rápido bálsamo, y quedan registradas en un libro que rara vez abro. ". Así que también las quiero en mi blog. Sin duda alguna, también quiero a esas personas que han estado conmigo en momentos difíciles y en esas horas donde se comparte felicidad. Y sobre todo, aquellas personas que me enseñaron tantas cosas hermosas y los que tal vez aprendieron de mí, pero por favor… ESCRÍBANME.
domingo, 6 de junio de 2010

Crónicas, relatos, reseñas, notas de vivencias y experiencias personales que quiero contar..

EN ESTA SECCIÓN
1.- ESCRIBO CRÓNICAS Y RELATOS
2.- EL CRISTO APARECIDO ESTÁ EN LA BASÍLICA.
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Antonio Romero Prieto
Maracaibo, julio 2004

"... El hombre que escribe sobre sí mismo y sobre su tiempo, es el único que escribe sobre todo el mundo y sobre todas las épocas...".
(G.B. Shaw).



REMEMBRANZAS
Crónicas, relatos, reseñas, notas de vivencias y experiencias personales que quiero contar...

De niño siempre tuve gusto por la lectura y tuve oportunidad de tener libros en las manos que leí con mucho gusto. Aprendí a escuchar las conversaciones de las personas mayores, descifrando el lenguaje de los signos compuestos por sus gestos. Me inicié como los sordos escrutando los labios de los demás, porque los niños no debían intervenir en las conversaciones de los mayores, pero involuntariamente delante de mí contaban historias de la familia o de los acontecimientos más importantes que sucedieron y sucedían en el pueblo. Todo lo iba asimilando como imágenes que cargaba en mi mente como una máquina fotográfica, algunas de ellas las iba disolviendo otras las rehacía sin cesar como si fueran cuentos maravillosos.
Luego descubrí que yo percibía las historias, los cuentos, los relatos y las anécdotas pero que también las podía escribir para que mi madre las leyera porque se interesaba en la forma como yo las iba escribiendo. Con el tiempo siempre he leído los libros como si estuviera explorando y siempre he tenido la costumbre de ir escribiendo mis puntos de vistas en los márgenes de las páginas o en cualquier lugar o espacio en blanco de los libros, y eso me convertía en una dependencia íntima y sensual con el autor que estaba leyendo. Siento que conozco personalmente el autor. Mi relación con los libros, o más bien con los autores era casi como si fuera una conversación, ya que iba respondiendo algunas preguntas. Algunos familiares y amigos, entre ellos mis seres muy queridos me iban recomendado lecturas, y yo admitía como alguien que me estaba dando un consejo

¿Qué es un relato?
El teórico estructuralista francés Claude Bremond se refiere al relato como un discurso que integra una sucesión de acontecimientos de interés humano en la unidad de una misma acción. Así entiendo el relato. Me gusta relatar porque tiene la estupenda virtud de ser claro y sencillo y de hecho me conduce junto a un grupo de personajes hacia algún lugar o hacia alguna idea interesante y reveladora. Obviamente se comprime la narración en unas pocas páginas, pero buscamos que sean bien nutritivas. Por ahí está mi proyecto, yo diría que por ahí va mi estilo personal al escribir.
Todo relato –sea un cuento, una novela, el guión de una película o una telenovela- está formado por un conjunto de hechos o acontecimientos ligados entre sí como los eslabones de una cadena cuya extensión total tiene su nombre particular. Allí donde no hay una serie de acontecimientos, donde no hay acción, tenemos probablemente una descripción pero no un relato (Willand Díaz). El relato se puede mover en tiempos distintos y en planos de distinta realidad, desde el inmediato acontecer hasta el remoto recuerdo y quién sabe si la pura imaginación, la fabulación de los personajes queda de parte del que escribe. Esas son las posibilidades del relato.

Y me pongo a escribir...
Para escribir, sólo tengo que sentarme frente a la computadora y dejar correr mi imaginación y así van surgiendo las palabras y las ideas; pero yo además tengo que sumergirme en una idea principal para desarrollarla, es como si la historia me seduce hasta llevarme a los más recónditos hechos, los busco y los voy sacando poco a poco como si tuviera en mis manos un microscopio. Son mis vivencias y experiencias personales. Los escribo tal como me llega el producto del recuerdo. Me siento a escribir con una idea previa, a veces es algo que me llega espontáneamente y otras veces es producto de una conversación con algún familiar o algún amigo en particular. La inspiración me llega, me viene como si estuviera en trance como decían los poetas malditos.. Yo no soy escritor porque no me siento tal por eso no atiendo a técnicas ni a normas preestablecidas. Personalmente solo escribo cuando me apetece y generalmente cuando una idea revolotea por mi cabeza, y como soy noctámbulo es a media noche cuando me pongo a escribir, a repasar y a corregir los textos ya escritos.





Además me pasa que, quizás porque como según me dicen y habré de creerlo, me lo dice todo el mundo, soy muy visceral. Y de acuerdo a lo que nace dentro de mí no me importa si resulta cursi o no. Ya lo he dicho en otra oportunidad que no le tengo miedo a lo cursi ni mucho menos a ser cursi. Esa idea no me corta la inspiración. Por eso me cuesta mucho escribir bajo la presión de un compromiso. Mi cabeza y mi corazón hacen la magia de una idea y entonces le voy dando vueltas mentalmente, organizándola una y otra vez en mi imaginación, la voy escribiendo y viéndola en la pantalla de la computadora. La leo y releo una y otra vez. Saco copias en borrador y las vuelvo a revisar. Voy cambiándola sin que se pierda el sentido original y al final se la pongo a leer a algunos de mis amigos o amigas que frecuentemente me visitan.

Mis amigos me leen
Ellos, mis amigos, se convierten en víctimas de mis locuras literarias. Sus visitas y su paciencia se convierten en una prueba de amistad incondicional. Siento que son lo suficientemente pacientes para soportarme cuando les pido que lean mis borradores y además en voz alta para escucharlos con la voz de ellos. Les acepto, obviamente sus sugerencias y todos sus puntos de vistas son muy importantes para mí. Mis amigos y mis amigas, esas admirables personas, con quienes comparto tiempo e intereses comunes. Ernest Hemingway dice que la papelera es el primer mueble en el estudio del escritor o simplemente de una persona que le gusta escribir.

Siempre tengo ganas de escribir...

Y cuando pongo los dedos en el teclado van surgiendo como si estuvieran hilando o bordando, así recuerdo a mi abuela Rosarito. El relato es muy cercano al de la literatura clásica de seis o siete páginas, también lo es que el tipo de narrativa se incline frecuentemente a lo anecdótico. Quizás no sea sólo dado para narrar determinados temas, sin embargo en mi caso en mis crónicas narro desde las miserias hasta las alegrías más cotidianas. Y en cuanto a mis vivencias quiero decir que no obedecen a un orden cronológico o espacial. Es en si un conjunto de experiencias, seleccionadas y que responden a lo que yo he decidido trasmitir. Es mi propio estilo de sentir, de ver, de vibrar y de identificar cada vivencia por trivial que esta parezca. En la medida en que esto va pasando, habré logrado el objetivo planteado a la hora de hacer públicas estas palabras de vida que en definitiva son mis propias experiencias..

Escribir es un reto
En alguna oportunidad me da por hacer una reseña de la lectura de un libro. Creo que cada uno de nosotros los que escribimos queremos que otras personas nos lean y además den su opinión. Entiendo que es un reto. Mi respetable profesora y amiga muy apreciada Ana Mireya Uzcátegui me dijo en una oportunidad: “... No todos tenemos el coraje de someter nuestros escritos a las miradas ajenas...”. Pero hay que retarse como en todos los oficios.
Además contar vivencias y experiencias personales tiene sus inconvenientes, porque a veces no todo se puede contar, al menos que uno esté dispuesto a exponerse al escarnio público. Con esto viene a mi memoria mis amigas entrañables Sara Labarca y Carmencita Méndez:”... Sé prudente... no todos lo van a entender desde tu punto de vista....”. Pero yo siempre tengo el cuidado de no contar todo, pero sin prometerme a mí mismo nunca llevarme secretos a la tumba. Todo lo iré contando, pero en su debido momento. Además, cuando uno llega a una edad determinada, algo así como de los sesenta para arriba, que más bien son para menos de vida uno se siente audaz, “claridoso” e indiferente “al que dirán”. Sólo atiendo la crítica constructiva y a mis años la conozco y la reconozco con toda seguridad, sin temor a equivocarme. Escribiendo me reconozco y es mi terapia, y como dice Voltaire si lo cuento todo me aburro.
Mi amiga Lulú Hernández, cuando me hizo el favor de leer a “Laude” en una oportunidad me dijo: “... Creo que has sido muy valiente cuando revelas tu propia historia familiar tal y como fue, sin ocultar los pequeños o grandes secretos que tiene cada familia...”. Pero a decir verdad, vengo de un hogar en donde mi madre era un libro abierto, no sabía mentir ni callar verdades. Tal vez es una virtud o un defecto, todo depende del cristal por donde se mire. Generalmente escribo mis propias experiencias, sin ocultar detalles por insignificantes que ellos parezcan, porque hay que escribir por satisfacción personal y para los demás, para esos lectores anónimos y espontáneos que llegan en un momento dado a leernos.

Todo no está escrito

Con el tiempo me he dado cuenta que todo no está escrito en los libros. Todo no está dicho, y muchas veces lo escrito no tiene sentido para mí o desde mi punto de vista y para conocer hace falta sentir, se necesita la propia experiencia del mundo. Cada uno desea sentir esa realidad inmutable, ese paisaje que no está siempre visible y que aflora como un iceberg sobre la realidad. Aprovecho entonces a copiar mis sueños, mis vivencias y muchas veces las vivencias de los demás. Me convierto es “escribidor”.

Mis primeros libros
Uno de los primeros libros que llegaron a mis manos fueron las novelas de don Rómulo gallegos, “Marianella” de Benito Pérez Galdós y las novelas de Teresa de la Parra. Recuerdo lo leído porque esos mismos libros lo leí, y los he releído varias veces, pero puedo rememorar nítidamente el olor que soltaban sus páginas cuando lo hojeaba en abanico antes de leerlo, los libros han sido para mí como juguetes mágicos. De la música me interesaba y me sigue interesando sus letras ante de la melodía, de las novelas no me gustan las historias sino quienes las viven, o sea que me centraba en los personajes, en las cosas que ellos hacía, pero más lo que ellos eran en verdad, sus propias conductas del cuadro que constituía el argumento mismo, hasta el punto que los llevaba a convertirse en mi imaginación en seres de carne y hueso. En algunas oportunidades he llegado a encontrándome dentro de la novela identificándome con alguno de esos personajes.

Me acepto como soy

La misma lectura me ha ayudado a aceptarme como soy, de tal suerte que cada libro es una forma terapéutica, es una terapia que voy haciéndome, porque los personajes me cuentan sus historias y me van aclarando hasta mis propias dudas ante la vida. Prefiero oír a mis amigos cuando leen mis escritos, yo leo los prólogos y me impresiono cuando hablan de los autores como diciéndome a mí quienes son ellos, porque suelen contener cosas mucho más interesantes que las propias obras. Y yo escribo porque voy contando lo que muchas veces creo que los demás no han escuchado, entonces se convierte en una razón inmediata, mecánica, sería para no sentirme obligado a repetir.




Escribo para contar mis experiencias
Creo que todo lo que he escrito hasta hoy no tiene otro objetivo que el de contar esas experiencias que me interesaron y que no puedo dejarlas solo para mi, por eso las cuentos desinteresadamente. Allí puede encontrarse el germen de mi sexualidad y de mi literatura. No tengo tiempo para inventar historias, sino en contar lo he vivido, la realidad, mi propia realidad y así para vivirla más intensamente. Hasta el momento escribo relatos tal cual como sucedieron, e incluso utilizo los mismos nombres de los personajes que parecen en mis relatos. Y como soy mi primer lector, y casi único, me atribuyo el derecho a corregirme cuantas veces sea necesario.

La honestidad es un punto de honor
José Saramago, premio Nobel de Literatura, dijo en una oportunidad que escribir es uno de los momentos más felices de la vida, de los más emotivos, porque contrarresta el pesimismo y es una relación humana que se base en el respeto humano, el respeto de las diferencias, y el respeto del otro. La honestidad es un punto de honor al escribir.

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Cristo Aparecido (1938)
Polémico Cristo aparecido en Maracaibo
Antonio Romero Prieto

Bajo la presidencia del general Eleazar López Contreras y del Gobernador del Zulia Doctor José Encarnación Serrano ocurrieron hechos de transcendental importancia para la región. El presidente había visitado al Zulia conmovido por la tragedia de la piragua “Ana Cecilia” y dejando un mensaje: “… Admiro el sentimiento regionalista del pueblo zuliano…”. Monseñor Marcos Sergio Godoy ocupaba la primera magistratura religiosa como Obispo del Zulia.
En ese mismo año la Mene Grande Oil Company en Maracaibo recibe máquinas IBM, convirtiendo a Maracaibo en la primera ciudad del país en recibir equipos tecnológicos de punta en aquellos años; y como debe recordarse que en 1938 se inaugura el acueducto de Maracaibo y la instalación de “la bola del gas” para surtido de este recurso energético.
En este panorama local, aflora un sentimiento religioso, que conmueve el vecindario de la ciudad de Maracaibo, justo en la barriada El Saladillo, en una modesta vivienda de la calle Pacheco. Según, la historia comenzó cuando la dueña de la casa solicitó los servicios del albañil Guillermo García, para que le consiguiera una tabla de madera o un pedazo de cartón fuerte, con determinadas dimensiones, para elaborar una mampara, que colocaría en la ventana. En definitiva, la mampara fue de cartón fuerte, diseñada por García, en compañía de la dueña de la casa, para así proteger su habitación del sol inclemente que se colaba por el ventanal, y al mismo tiempo, serviría en todo caso de privacidad de la familia, aunque las ventanas estuviesen abiertas. El cartón entonces, se convirtió en una estructura funcional. Así eran estas divisiones en los altos ventanales de las casas coloniales maracaiberas, que semejan la arquitectura andaluza, proveniente del sur de la península ibérica.
Cierto día, después de colocada la mampara, pasó por la acera un sacerdote y curiosamente vio que en la mampara se dibujaba muy tenuemente la imagen de Cristo agonizante en la cruz. Sorprendido y con gran inquietud entró a la casa y comunicó a la familia lo que había visto. Además, sugirió a la familia que quitara la estructura de la ventana, para evitar conjeturas y especulaciones. Tal cual así se hizo.
Lo extraño del caso es que en el lugar donde se ubicó la estructura, la imagen iban aclarando sus líneas y el Cristo se hacía presente, lo que obligó a los moradores a solicitar la intervención del sacerdote nuevamente. La intervención de la iglesia no se hizo esperar, porque la noticia de que “un Cristo en la cruz apareció en la calle Pacheco”, fue motivo para la gente de la barriada El Saladillo se apostara diariamente en la casa del “Cristo Aparecido”. De inmediato se construyó un altar y un oratorio en la vivienda. Muchas ofrendas, milagros y oraciones trascendieron.

Laudelina visita el Cristo Aparecido en la calle Pacheco, en compañía de su hijo, y hace una petición. 1942
Mi madre me contaba que cuando yo nací, mi padre se fue de la casa, y la dejó conmigo, en la casa de mi abuela paterna. Ella se sentía sola, y para olvidar un poco su tristeza, venía a Maracaibo con frecuencia a visitar a su madre, que residía en la calle Venezuela, por los alrededores de la Plaza del Obrero. “… escuché que en la calle Pacheco, había un “Cristo Aparecido” muy milagroso, y antes de irme a los Puertos de Altagracia, decidí visitar el oratorio. Al llegar sentí la presencia de Dios. Me arrodillé ante el Cristo y le pedí que iluminara a mi esposo, que le hiciera reflexionar para que se diera cuenta que tiene una esposa y un hijo que lo necesita. Le manifesté mi tristeza, mi dolor y mi soledad…” Ella también contaba, que tenía mucho tiempo sin ver a mi padre porque hacía un año que se había ido al Estado Falcón. No había comunicación con él. Ocurrió que saliendo del oratorio fue al muelle de Maracaibo para embarcarse en el “vaporcito” que la trasladaría a Los Puertos, y durante el trayecto tuvo presente la impresión que le causó estar frente al “Cristo Aparecido”. Al llegar a Los Puertos, era muy normal que alguien ayudara a las mujeres y a los niños, para saltar al muelle. La sorpresa fue impresionante porque la persona que tomó en los brazos al niño y le tendió la mano a ella fue mi padre; quien nos acompañó hasta la casa, y a partir de ese momento se dio la reconciliación. Mi madre me decía: “Volví al Oratorio, días después, para darle gracia Dios por el milagro…”. Comentaba Monseñor Mariano José Parra León: “Lo maravilloso no son los milagros, sino la fe del pueblo y la voluntad salvífica de Dios, quién sirviéndose de acontecimientos naturales y de la historia de una persona que lo solicita, se hace presente. Los creyentes son libres para dar testimonio prudente de lo que han visto y oído. Pueden dar su opinión si consideran que se trata de un milagro, pero sujetos a la palabra final de la Iglesia..”.


Sentir la presencia de Dios va más allá de los milagros
Lo más importante es el significado religioso: Dios revela su nombre. El nombre en la Biblia es sumamente importante: determina la personalidad y la naturaleza misma de una persona. Lo "milagroso" fue quizás en la intensidad de la petición, de la fe puesta en el Dios Salvador. Un milagro es un efecto perceptible a los sentidos que sobrepasa los poderes de la naturaleza y de todo ser creado. Es por lo tanto una acción que sólo puede ser de Dios y tiene como fin dar testimonio de la verdad. Dios actúa gratuitamente por amor para dar un signo o mensaje al hombre y una llamada a la conversión.




La imagen del “Cristo Aparecido” está en La Basílica
El rostro ensangrentado y el torso completamente desnudo de Cristo crucificado y en agonía. La mirada lánguida hacia arriba, lo que indica que está agonizando y ya desplomado, a punto de dar sus últimas palabras: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu…” Esta imagen del “Cristo Aparecido” está en la Basílica, en la entrada y a la izquierda, excitando la devoción, despertando la atención y estremeciendo la sensibilidad que lleva a la hipervalorización de la misma. Tiene como vínculo un soporte material y al mismo tiempo una supuesta procedencia divina. La imaginación popular va recreándose en esta imagen desde hace más de setenta años y durante ese tiempo se han escuchado testimonios de fe, agregándose cada vez más el número de fieles. La veneración tributada al “Cristo Aparecido” es un culto de promesas, de visitas individuales y otras en forma colectiva para dejar testimonios de favores recibidos, donde puedes ver la grandeza y majestad de Dios.


Documentos que sirvieron de información.
• Ciro Urdaneta Bravo. “Historias y leyendas”.
• Testimonio de Laudelina Prieto de Romero. Testimonio.
• La imagen del Cristo Aparecido. Basílica de Ntra. Sra. de Chiquinquirá. Maracaibo. Iconografía.

2 comentarios:

Virginia dijo...

HOLA TOñITO: TE SALUDO Y TE FELICITO POR TODO LO QUE ERES Y REPRESENTAS EN TU AMBITO SOCIAL, FAMILIAR Y POR SUPUESTO UN ESCRITOR FIEL A SU CULTURA y RAICES, UN ENAMORADO DE LOS TIEMPOS QUE TE HAN TOCADO VIVIR: BUENOS O MALOS, TRISTES O FELICES PARA TI SON UN MOTIVO DE "PAPEL Y PLUMA" SIENDO MODERNOS: UN TECLADO DE COMPUTADORA: LA FINALIDAD ES ESCRIBIR!! AUNQUE NO TENGO UN LIBRO TUYO EN MIS MANOS, PARA MI ES UN HONOR QUE MI PADRE HELIMENAS PRIETO "MIME" ES PARTE DE TU RELATOS Y VIVENCIAS.
RECIBE MI CARINO Y ADMIRACION, DESDE ESTAS LEJANAS TIERRAS MEXICANAS.

Blog de Antonio Romero Prieto dijo...

Mi primita Vicky: Te quiero... ustedes son mi inspiración...

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