SUEÑA, PIENSA, CREE.......y ATREVETE
Aquí en mi blog quiero tener siempre leyéndome, viendo mis fotografías y enviándome sus mensajes a mi familia, a mis amigos, y a esa gente que ha estado conmigo en algún momento. Los que viven lejos y los que viven cerca, los viejos amigos y mis amigos viejos como yo. Los amigos más recientes. A mis reinas de todas las Ferias, a las “misses” amigas y a mis modelos que siempre compartimos en tantos eventos y a mis alumnos y alumnas de mis clases de oratoria. Los que veo todos los días y los que raras veces veo, los que siempre recuerdo y los que a veces olvido. Esas personas que sin querer me causaron daño o me ofendieron, aunque no olvido una ofensa a mi espíritu, digo como la escritora Edith Wharton “ la vida recubre esas ofensas con un rápido bálsamo, y quedan registradas en un libro que rara vez abro. ". Así que también las quiero en mi blog. Sin duda alguna, también quiero a esas personas que han estado conmigo en momentos difíciles y en esas horas donde se comparte felicidad. Y sobre todo, aquellas personas que me enseñaron tantas cosas hermosas y los que tal vez aprendieron de mí, pero por favor… ESCRÍBANME.
domingo, 26 de septiembre de 2010

¿Qué es ser bohemio?



¿Qué es ser bohemio?
Antonio Romero Prieto.

Conversando con unos amigos les pregunté ¿Qué es ser bohemio?. Esta pregunta produjo una larga respuesta. Fueron muchos los diferentes puntos de vista, pero coincidimos en unas características muy particulares del bohemio. De ese personaje que yo admiro profundamente y siempre digo con orgullo y un poco de nostalgia: Soy un bohemio frustrado.

El bohemio vive su angustia...

la angustia propia y la del entorno, angustia creativa y la angustia filosófica; pero todas, conviven en él para hacerlo un ser especial, un ser distinto. Distinto porque vive con quien quiere y como quiere sin ataduras, sin causarle daño a nadie. El bohemio es autocrítico, romántico refinado en contrapunto con una denuncia en los labios. Tiene sus propias responsabilidades y las asume como él cree que debe asumirlas. El bohemio es contrario al convencionalismo. Pero con ellos ( los convencionalistas) coincide en la búsqueda insaciable de la felicidad y poseer los mismos vicios y virtudes; en el plano sentimental, tienen a alguien a quien querer o amar, dispuestos a amar la belleza, los detalles en un mundo entre risas y quebrantos, amores y llantos. Por eso se identifican con: “... No soy de aquí... ni soy de allá, no tengo edad ni porvenir y ser feliz es mi color de identidad...”. Hombres y mujeres con espíritu crítico conmovidos por la desigualdad, la injusticia, el poco amor al arte y la intolerancia, pero siempre proclamando con toda vehemencia la paz y el amor como bandera de lucha. Distintos, especiales, raros, fuera de lo común y distinguidos por todo eso que son.




El bohemio busca su lugar
Uno de mis contertulios me dijo que el bohemio en la música encuentra pinturas, en la poesía encuentra música y en las pinturas encuentra versos. ¡Qué maravilla!. Pero todos buscamos, - y yo asumo mi condición de bohemio frustrado - , un lugar en el mundo en donde nos podamos reunir para beberse unas copas a media luz, una taza de café y aspirar la atmósfera de un tabaco. Pero preferiblemente en la noche hasta la madrugada, porque esas horas son la tarima del bohemio. Y allí, todos juntos hacen aflorar su herramienta fundamental: la palabra, el discurso plagado de florilegio, el verso y la prosa improvisada. Sus frases irreverentes, ocurrentes y lapidarias muestran su alto sentido de buenos anfitriones y excelentes invitados. Definitivamente, son elocuentes, plurales y divertidos, a pesar de sus ironías y sutilezas.

Bohemio: excéntrico, estrafalario y con mentalidad libertaria
Alguien dijo sorpresivamente: “... Si Dios me diera una oportunidad de volver a nacer, haría lo mismo que hice desde el día que mi vieja me parió, porque nací bohemio, nadie cambiaría mi forma de ser, porque fui, soy y seré siempre bohemio...”. Y yo agrego que ser bohemio es ser excéntrico, un poco estrafalario y con resabios de mentalidad libertaria, pero no locos de atar, calificativo muy usual de la gente solemne y seria ( sobre todo los trogloditas medievales), las que siguen encerradas en su círculo social e ideológico, es decir, todos los demás, quienes se encargan de condenar al ostracismo a tan raro “espécimen” que asume una actitud optimista ante la inefable felicidad. Es un irrespeto proclamarse demasiado satisfecho y feliz de la vida, porque esto, puede ofender a aquellos que creen que solamente estando de acuerdo con los cánones preestablecidos se puede alcanzar el bienestar. Para el contrario, el bohemio no tiene convicciones, pero más que eso, selecciona recuerdos, afina emociones y es portador de un pensamiento lúcido, indudablemente, a su manera., creyendo siempre en valores sempiternos.




Pero confieso nuevamente que soy un bohemio frustrado...

Porque hubiese querido tener una vida vagabunda y extravagante. Viajar en barcos, aviones, trenes, en camiones, en vehículos de doble tracción, a lomo de caballo o como el campesino de “a pie” para ir visitando esos magníficos pueblos enclavados en las montañas y navegar en pequeñas y discretas piraguas por pueblos costaneros del lago, de Venezuela y del mundo. Todos esos viajes acompañado de amigos aventureros, curiosos, idealistas, atrevidos, creativos, poetas, amantes de la naturaleza, que hablen bonito y que conozcan de arte, y sobre todo, que hagan alarde de emancipados. Con ellos, dar rienda suelta a mis ínfulas de provinciano, porque me siento orgulloso de mi origen, por tanto, promover los gestos, expresiones y reacciones de mi gente campechana.

Padre protector, abuelo consentidor y sigo siendo bohemio
Pero a pesar de haberme convertido en un bohemio frustrado, me gusta la rutina, la vida en casa, he cuidado de mis críos desde que llegaron al mundo y sigo cuidándolos como si todavía fueran unos bebés. No me he apartado de mi instinto de cuidar el nido. Amo mi condición de abuelo. Me ido acomodando al ritmo que me ha tocado en esta extraordinaria condición humana y sobre todo vivir “a mi aire” como dicen los españoles sin atajos ni altas pretensiones. Siento una gran sensación de libertad al considerar que la jubilación es un estado existencial incomparable. Pero no dejo de reconocer y valorar la forma de vida a la que renuncié para dedicarme a mi vida de hombre casado con todas las de la ley, padre protector y abuelo consentidor. Es la forma como hoy concibo mi existencia, sin la más mínima tendencia a disimular mi alegría y bienestar. Las pasiones humanas son universales y atemporales. Cambian los ambientes, los espacios y los puntos de vista pero, obviamente, en esencia, somos los mismos, lo que nos mueve está dentro de nosotros: Somos seres humanos.



Soy de aquellos que sueñan con la libertad. La libertad del ser humano. La libertad de acción, de encontrar el momento en ue nuestras decisiones sean respetadas.




Julio Iglesias, desde las trincheras de su hogar, le hace un homenaje a la bohemia en la letra de una de sus bellas melodías que corresponde a mis favoritas: “... Soy de aquellos que sueñan con la libertad. Capitán de un velero que no tiene mar. Soy de aquellos que viven buscando un lugar. Soy Quijote de un tiempo que no tiene edad. Y me gusta las gentes y ser golfo me va. Soy cantor de silencios que no vive en paz....”.

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