SUEÑA, PIENSA, CREE.......y ATREVETE
Aquí en mi blog quiero tener siempre leyéndome, viendo mis fotografías y enviándome sus mensajes a mi familia, a mis amigos, y a esa gente que ha estado conmigo en algún momento. Los que viven lejos y los que viven cerca, los viejos amigos y mis amigos viejos como yo. Los amigos más recientes. A mis reinas de todas las Ferias, a las “misses” amigas y a mis modelos que siempre compartimos en tantos eventos y a mis alumnos y alumnas de mis clases de oratoria. Los que veo todos los días y los que raras veces veo, los que siempre recuerdo y los que a veces olvido. Esas personas que sin querer me causaron daño o me ofendieron, aunque no olvido una ofensa a mi espíritu, digo como la escritora Edith Wharton “ la vida recubre esas ofensas con un rápido bálsamo, y quedan registradas en un libro que rara vez abro. ". Así que también las quiero en mi blog. Sin duda alguna, también quiero a esas personas que han estado conmigo en momentos difíciles y en esas horas donde se comparte felicidad. Y sobre todo, aquellas personas que me enseñaron tantas cosas hermosas y los que tal vez aprendieron de mí, pero por favor… ESCRÍBANME.
lunes, 27 de septiembre de 2010

PUBLICACIONES


EN ESTA SECCIÓN
- LOS SOLTEROS HAY QUE RESPETARLOS
- EL DESPECHO: ME ESTÁ MATANDO EL DESENGAÑO
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FUI SOLTERO HASTA LOS 24 AÑOS
Y, DESDE ENTONCES CONVIVO CON LA MISMA MUJER, MI ESPOSA, Y SIN ARREPENTIMIENTOS
Fui soltero hasta los 24 años y desde entonces, hace 44 años convivo con la misma mujer, mi esposa, de la que por el momento no pienso separarme. Soy padre y abuelo. Asumí el matrimonio con mucha responsabilidad. Cuando le participé a mi madre que estaba decidido a casarme, ella me dijo: Si es tu decisión hazlo, sin embargo, pienso que estás preparado para ser casado, porque ese papel, en parte, lo has hecho colaborando conmigo en las tareas del hogar y en la educación de tus hermanos.
En mi corta vida de soltero vi y valoré a mi persona sin la penetrante mirada de otra persona que me ayudara a saber quién soy en el fondo de mi intimidad, donde sabía que era yo, sin dudas ni confusiones. Toda persona, al momento de nacer, es libre de cualquier sentimiento o idea que se forme de si misma dependerá en gran medida del tipo de relaciones que establezca con su madre o padre y otros seres cercanos a su vida. Al casarme comprendí la unidad que implica el “nosotros” y el misterio que comporta el binomio hombre-mujer.
Acepto que se me pueda hacer una objeción: ¿cómo puedes hablar de los solteros si tú que eres un casado y fuiste poco tiempo soltero? La respuesta, tiene mucho que ver con mi profesión de Orientador y experto en conducta, donde la tarea es escuchar a los demás ayudándoles a alcanzar la plenitud de vida a la que están llamados y que ellos mismos solucionen sus problemas, tratando, por supuesto, de ser objetivo, a sabiendas de que la objetividad total no se logra siempre y del todo, previniéndome hasta donde me ha sido posible de contaminarme por las ideas que circulan sobre el soltero.

En mi experiencia frente a orientación personal...
en mis talleres de crecimiento personal, grupos de encuentros y dinámicas, me he encontrado frente a personas que de una u otra manera tienen una posición clara frente a la soltería, y lo que significa asumir la responsabilidad ante la vida sin pareja. Y dado que la crítica a la soltería es una constante en una sociedad como la nuestra donde el matrimonio es un rito de pasaje a la adultez, tanto para hombres como para mujeres. Vemos el montón de refranes populares especialmente dirigidos hacia la población femenina, donde aparecen despectivamente atacadas como solteras. La critica se centra en las llamadas "solteronas", y se las describe en primer lugar, como que sin un hombre al lado no son nada, que se quedaron esperando, y además, que son personas de muy mal humor. Pare de contar los ataques feroces hacia los hombres que llegando a los treinta años de edad aún no se han decidido por el matrimonio.

Respetemos a los solteros
Mi opinión, es que las vidas de los solteros/as merece tanta consideración y aprecio como las de los casados/as y, por tanto, no tiene sentido la comparación a la hora de valorar los seres humanos porque unos tienen derecho a ser casados y otros a ser solteros. Considero que es una elección de vida. Tienen la misma entidad y son dos modos diferentes e igualmente posibles y válidos de realizarse como persona. Creemos erróneamente que sin compañero(a) no somos personas completas y que nuestra felicidad depende de un ser único y especial. Por eso salimos en busca del “alma gemela” (apelación moderna del príncipe encantador o princesa encantadora). El “alma gemela” es a la vez una ilusión y un signo de dependencia afectiva. Según las estadísticas, hoy, una persona de cada tres vive sola. Existiendo, entonces, dos tipos de solteros (as): los o las que eligen vivir solos y los-las que sufren su estado de soltería.


Ataques a los solteros
Pero sigue, aunque en menor cuantía el ataque a los que quieren vivir solos. Los solteros por decisión propia son todavía objeto de ciertos prejuicios y los acusan de ser personas que tienen un mal carácter, homosexuales que se ocultan; un peligro para las parejas casadas y eternos adolescentes que tienen miedo a comprometerse... Estos prejuicios se manifiestan a menudo por la tendencia de su ambiente que no paran de quererlos “emparejar”, buscarle novios o novia a como dé lugar.


No se puede ser fanático
Según la psicóloga Vera Peiffer, "Se reconoce una persona sola verdaderamente feliz por su ausencia de fanatismo. No intenta persuadirte de que la soltería es el único modo de vida aceptable y que la solución está sólo en la vida a dos”. Ella aprecia la vida de todo corazón pero conserva el espíritu abierto a la posibilidad de una relación futura. Ve conscientemente las ventajas del soltero (a) y los emparejados cuando sea realmente y se viva bien. El verbo ser es uno de los verbos que más usamos, en todos sus tiempos. Aquí me referiré al tiempo presente: soy, eres, es y somos. De allí desprende nuestra inquietud. El ser de cada quien debe respetarse siempre, sus defectos y virtudes, sus ideas, opiniones, creencias. Para que haya una verdadera tolerancia, importantísima en estos tiempos tan difíciles.

La persona que vive sola debe ser consciente de los tropiezos que le acechan
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La soledad constituye el primer y principal peligro pues ésta corre el riesgo de transformarse en aislamiento. La soledad puede estar presente cuando no hay pareja, cuando hay una mala compañía y también cuando se está atado a una relación poco placentera. La soledad por elección no es la soledad de los que sufren el síndrome de Diógenes, porque estos últimos se sienten solas pero a su vez persiguen la soledad, bien por resentimiento hacia los otros, bien atrapadas por el temor a relacionarse con personas ajenas a las que su paulatina misantropía ha ido convirtiendo en seres hostiles en potencia.

Los solteros y las relaciones sexuales
Y en cuanto a las relaciones sexuales que se convierten en tela de juicio de los demás hacia los solteros, según tengo entendido por los mismos solteros, algunos no experimentan un imperioso deseo sexual cuando viven solos o dejan la sexualidad a un lado. Otros ejercen su función sexual con encuentros fortuitos esporádicos tomando las precauciones convenientes. La necesidad de intimidad es normal y natural. La energía sexual puede ser redireccionada. Para lidiar con las presiones sexuales la persona necesita tener un código sólido de conducta y establecer límites para su comportamiento.

Hay hombres que permanecen solteros durante muchos años y luego, ya mayores, se casan y forman un hogar y una familia.
Pero la decisión de hacer un cambio en su vida se debe a que cambiaron sus necesidades o sus prioridades con el lapso del tiempo. La personas en este caso que toman la decisión por su propia voluntad. El debate entre lo individual y lo social es indiscutible, porque tenemos que engranar lo que soy como individuo y lo que soy como ente social. Sobresale el ser independiente, o sea, pensar en singular, pero al mismo tiempo aceptar y respetar la forma de pensar o actuar de cada quien. En definitiva, es aceptar que somos parte de un grupo social determinando, no viviendo aislado, pero si manteniendo nuestras propias iniciativas ante la vida.

La edad no es un factor determinante para que cumplas una etapa en la vida.

Puede que un hombre no se haya casado nunca ni tenido hijos simplemente porque así lo decidió, aunque también puede que no haya encontrado a la persona adecuada y por múltiples cuestiones que es imposible mencionar, pero cada situación es diferente. Y quien es la autoridad para afirmar que existe una edad para casarse y tener hijos? Esa es, como dicen en otras respuestas, una visión anticuada de la vida los individuos, no todas las personas tienen como objetivo en la vida casarse y tener hijos, algunos no quieren pero la vida les da vueltas y lo hacen, otros si quieres pero también por cuestiones de la vida nunca llegan a casarse y/o tener hijos. Hay personas que permanecen solteros durante muchos años y luego, ya mayores, se casan y forman un hogar y una familia. Pero la decisión de hacer un cambio en su vida se debe a que cambiaron sus necesidades o sus prioridades con el lapso del tiempo. Lo importantes es que la persona tome la iniciativa por propia voluntad.

La autoestima, es otro desafío a la que tiene que enfrentar el soltero...

Es crucial la necesidad de un concepto positivo de sí mismo a fin de que se pueda disfrutar debidamente de la vida. Obviamente, la condición de soltero no es una enfermedad o un crimen. Las personas solteras no deben permitir que los demás las hagan sentir inferiores o anormales. No es necesario estar casado para ser valorizado. Tú tienes gran valor como persona. Tu casamiento puede haberse acabado, pero tú no eres tu casamiento

La sociedad nos solicita ciertas permutas, pero hay cosas propias, muy personales, que no deberían estar en discusión y me parece que debe ser respetado.

No pienso que a la sociedad le convenga una masa informe de seres sin individualismo, no habría un ámbito de discusión ni una interrelación productiva. Cada uno puede diferenciar entre lo que quiere y lo que necesita, lo primero puede ser material de trueque, lo segundo, no, desde ningún punto de vista. Debemos respetar las posturas y las calidades de pensar de cada quien, de los individuos, por eso, nunca pueden separarse del entorno porque cada uno aporta algo al grupo social. Visto así es valido pensar como ente social, de manera global.

Los seres humanos tenemos necesidad de compañía, obviamente somos entes sociales, pero el vivir en pareja no es la cura para la soledad
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Algunas de las personas más solitarias están emparejadas. No hay soledad más amarga y terrible que la de estar preso en una situación que no es agradable. Para enfrentar la soledad, es necesario que la persona valorice las posibilidades de estar sola, que aprenda a disfrutar de su propia compañía. La sensación de estar o sentirse solo es completamente subjetiva, y no sólo depende de si es una situación elegida o impuesta, sino también de la imagen que tenga cada persona de la propia soledad. Lo cierto es que la soledad puede ofrecer muchas ventajas, desde disfrutar de una intensa sensación de libertad y hacerse consciente de que es uno mismo quien dirige su vida, hasta tener una oportunidad de conocerse y quererse más, y de conectar mejor con el propio mundo interior. La soledad impuesta es desolación, la elegida es liberación. No es lo mismo estar socialmente aislado que estar afectivamente aislado.

La palabra "soltería"
Etimológicamente la palabra “soltería” viene del latín solitarius. Parece lógica la etimología del latín ‘solitarius’ > castellano soltero; de forma análoga: latín ‘primarius’ > primero; ‘tertiarius”. Sin embargo, otros autores como Joan Corominas y María Moliner, hacen derivar la palabra soltero del participio latino solutus del verbo sólvere (‘desatar, soltar’), en español suelto. Del antiguo suelto se derivaría soltero, aplicado en un principio a las riendas, a los presos, y a partir de mediados del siglo XIII aplicado al ‘no casado’, en sentido de ‘suelto, libre y sin compromiso’ y como decimos normalmente, los solteros andan con la rienda suelta. Pero hay más, para soltero tenemos también en castellano el cultismo jurídico célibe. En gallego, ceibe significa ‘suelto, libre, desatado, esparcido’. Esta idea de soltero > suelto (y no solitario) se refleja también en la etimología de la palabra alemana para soltero (“ledig”), que proviene del alto alemán medio ledic, que significa ‘elástico’, ‘que se mueve sin impedimento’, ‘que tiene libertad para mover sus miembros’.






Estar solo por elección

En alemán existe también una palabra para eso de estar solo por elección y es la palabra “alleinstehend”. Significa “estar solo por elección”, no es bonita por el hecho de que implica la palabra soledad, pero al mismo tiempo se refiere a una persona autosuficiente.

Los solteros son personas normales

Reafirmo que ser soltero es el estado natural de la persona, alguien que se encuentra sin una pareja con la que mantener una convivencia, algunas veces por el resto de su vida o durante un período relativamente largo o corto como en mi caso. Todo depende de la educación obtenida y el entorno social y cultural, y que este estado de soltería, decidiendo posteriormente unir su vida a otra persona.. También los hay que prolongan esta soltería hasta la madurez. Conozco muchos casos de estos. Asimismo, la soltería es un estado civil con efectos jurídicos.

Sácale partido a tu soltería
Afirma la antropóloga Julia Sequi Navarro, en su libro “Singles: Sácale partido a la vida en singular”, que con demasiada frecuencia anhelamos, buscamos o tenemos una pareja con el propósito de ser felices. Según Sequi, si bien en el vínculo amoroso puede existir un componente genético, que influye en el mundo sexual y afectivo, los condicionamientos culturales también tienen un enorme peso en la idea de que los roles de pareja son la única forma de inserción en la sociedad. Pero, insisto, las personas no somos mitades, sino seres completos, y la soltería es una etapa más de la vida, con sus ventajas e inconvenientes, como todas las demás, explica la escritora. Para Julia Sequi hay que desdramatizar la soltería y disfrutarla.

Ser o estar soltero debe ser una elección.

No se es menos hombre, ni más solo o perdedor, creo que el soltero está disfrutando de una libertad de decisión como cualquier ser humano que eligió casarse y tener una esposa para que lo atienda en los asuntos domésticos. El soltero debe ser dueño y señor de su persona, puede crear su propio estilo de vida en una sociedad que ya empieza a reconocer que no todos los hombres y las mujeres están dispuestos para casarse.



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EL DESPECHO
ME ESTÁ MATANDO EL DESENGAÑO
El amor y el desamor son inherentes al ser humano.

Las dimensiones de su libertad, represión, manifestación exitosa o frustración, han estado siempre presentes y de diversas maneras, en la historia de la humanidad. El tema del amor existe en todas las manifestaciones culturales, desde luego en la literatura, pero también específicamente en las obras plásticas, musicales y escénicas.

La ruptura amorosa
Cuando salimos de una ruptura amorosa nos sentimos heridos porque no aceptamos la traición o el abandono, ante el desamor de la persona amada quedamos impasibles ante el sufrimiento, entonces empezamos a buscar afanosamente algo que nos permita salir de ese momento tan doloroso.



La música corta-venas
Ante el desamor buscamos la música con letras “corta venas”, las bebidas espirituosas, procuramos a los amigos, un cigarrillo por aquello de “fumando espero” o algo que permita evadirnos de ese sentimiento tan triste y doloroso que nos arrastra hacia abismos insospechados. Por eso escuchamos melodías como ésta:

Ese hombre soy yo
Alex Bueno

Señores hagan algo se está muriendo un hombre
Llamen a alguien que sepa curar el dolor
Que da el desengaño, de una traición.
Si está tirado en el suelo no ven se esta desangrando
Se está ahogando en el llanto, como un cobarde
Que alguien se apiade de él... debe haber un remedio
Para el mal de amor, no lo dejen morir…
Porque ese hombre soy yo tengo el alma y el cuerpo destrozado
Caí en la trampa de haberme enamorado me está matando el desamor
Porque ese hombre soy yo, tengo en el pecho clavado un cuchillo
Si no andan pronto me muero y me despido, hagan algo por mi
Sáquenme de aquí… porque ese hombre soy yo
Hay donde están los amigos de este hombre que sufre
Y se arrastra en el suelo como un perro sin dueño.
No aparece un cristiano que le tienda la mano y le dé un consuelo.



El despecho es agitación mental...

es un estado psicológico alterado: volverse como loco sin reconocer nuestro justo valor. El despecho como comúnmente lo llamamos, es el sentimiento que se genera por la ruptura o desengaño de una relación amorosa. Y se manifiesta con tristeza, nostalgia, dolor, confusión, rabia, ira, impotencia y hasta sentimiento de culpa. Ese es el duelo, que en algunas oportunidades se convierte en patología y se hace necesario asistencia de un especialista.



El proceso del duelo normalmente son tres meses

si se tiene voluntad para enfrentar la pérdida o el abandono, evitando tener contacto con el victimario, apoyándose en los amigos y cambiando hábitos, de tal manera que rompas la rutina que tenías en el pasado. Aceptando tus sentimientos para que descubras lo que necesitas en ese momento. Después de este duelo saldrás fortalecido, con más experiencia y viendo el camino para seguir adelante.


Despechados y ridículos
Durante este proceso hacemos el drama de acuerdo a nuestra propia escala de valores, y entonces lo que para unos es fundamental para otros carece de importancia y viceversa, y de esas diferencias se deriva un concepto que carece de valor por si mismo, es decir, de valor objetivo: el ridículo. Por lo tanto, el concepto de ridículo solo funciona en relación con una determinada teoría de los valores. Cuando “hacemos el ridículo” quienes nos rodean en ese momento nos destruyen y otros nos llaman “irreverentes”.

Nos damos “puñaladas y nos cortamos las venas” escuchando música...

Que anteriormente, cuando existían las rocolas, se llamaba rocolera, asociada a bares, el alcohol, a la ruptura de amores y la vida bohemia. Al principio se asumía que era una música para ser escuchada y estaba integrada por cuatro géneros musicales específicos: el bolero, el tango, la ranchera mexicana y el pasillo. Se puede ilustrar la música rocolera con la figura de Julio Jaramillo o de nuestra Lila Morillo.

La música rocolera

Se llama así por el aparato que la propagó de un modo masivo: la sinfonola marca rockola, quien en el momento de su aparición, ofrecía al subdesarrollado oyente, por un módico precio, la elección de su música preferida, con solo utilizar una moneda y chequear el disco de preferencia.

Nos volvemos "cursi"...

Quiero decir, demasiado sentimental y utilizamos recursos románticos pasados de moda. Mantenemos íntima relación y conexión secreta con la cusilería, entrando en una ligera exageración de sentimientos. Nos dedicamos a leer poemas cursilones y así “amor de mi vida”, “luz de mis ojos”, “dolor del alma”, “sueño despierto”, “ángel de mis anhelos” y “agua de mi dicha” son muletillas poéticas con las cuales confeccionamos poemas, que entre llanto, sollozos, cigarrillo y música los recitamos después de un sorbo de las espirituosas.


Desengañados, rayados, cursilentos
De todos modos, desengañado, rayado (haciendo el ridículo), cursi y escuchando música “para cortarse las venas”, pienso que hay algo que se debe rescatar en ese momento trágico: la prudencia. Con la prudencia nosotros escogemos el comportamiento justo ante cualquier situación agradable o molesta, por tanto, con la prudencia estimulamos la paciencia, la madurez, el coraje y las ganas de luchar frente a las dificultades.

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